El servicio
más utilizado de Internet es la Web, seguido de cerca por el correo
electrónico. Cuando hablamos de entrar en Internet o navegar por Internet nos
estamos refiriendo en realidad a la Web. Para poder acceder a la Web necesitas un programa llamado navegador
La
información en la Web está disponible mediante páginas web. Estas páginas están
escritas internamente en lenguaje HTML. Para transformar ese lenguaje en
páginas Web visibles hace falta un programa, a estos programas se les llama
navegadores o browsers (en inglés). Son programas complejos que realizan muchas
funciones pero desde sus inicios han sido gratuitos y se pueden descargar de la
Web.
El primer
navegador que se difundió por la red fue el Mosaic,
en 1993. Después se transformó en Netscape, que dominó el mercado hasta la
llegada de Microsoft con su Internet Explorer (IE) en
1996.
Esta guerra
en los tribunales fue larga y disputada. Pero la guerra comercial ha sido
ganada claramente por Microsoft que en el año 2005 tenía más del 90% del
mercado de los navegadores. La principal baza de Microsoft era tener su
navegador ya preinstalado en Windows. Lo que hizo que la mayoría de usuarios
simplemente no se molestasen en descargar e instalar otro.
En
Septiembre de 2008 apareció otro navegador de la mano de Google, el Chrome. Teniendo en cuenta la fuerza de Google en la
red, no es de extrañar que cada vez haya más usuarios que utilicen este
navegador.
Otro
navegador digno de mencionarse y con bastantes usuarios es Opera. Muy ligero y que tiene como filosofía la total
configuración del programa por parte del usuario y el cumplimiento a rajatabla
de los estándares publicados por la W3C
Una
alternativa más reciente en el mundo de los navegadores es Chrome, la propuesta de
Google. Chrome es, junto con Firefox, uno de los navegadores más eficientes y
con mejor rendimiento que existen actualmente. Su filosofía desde el principio
se basó en la sencillez en el uso, por lo que el rasgo más destacado durante su
lanzamiento fue su diseño.
Al igual que Firefox, también contempla la posibilidad de
incluir extensiones, desde Herramientas > Extensiones.
Este enfoque nos llevará a
trabajar en la nube, eliminando la dependencia entre las aplicaciones y
los dispositivos. Es decir, que todo lo que hagamos en nuestro equipo pasará
por nuestra previa identificación como usuarios de la empresa Google.

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